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sábado, 12 de noviembre de 2011
Siempre lo mismo.
Pensar, 6 letras que te pueden confundir, hacerte sentir mejor, o peor incluso. Piensas en él, en que te encantaría que no solo te hiciera caso cuando se aburre, en que darías lo que fuera por estar a su lado, lo dejarías todo, todo te daría igual con tal de un beso suyo. Y lo tuviste en su momento, en su momento te quiso o tal vez no, tal vez era solamente lo que decía porque luego no es que se hubiera esforzado mucho por demostrarlo, piensas te sientes fatal porque ya no te habla, no te llama, porque te alimentabas de eso. De un momento a otro, cuando estás con los ojos aguados a punto de soltar, no la primera, si no una de las muchas lágrimas que te ha hecho derramar ese cabrón, se te ilumina la mirada. Piensas que si que te quiso, que se gastaba mucho dinero en llamarte, que iba a verte y crees que nada ha sido en vano. Te ríes, crees que eres bipolar por estar a punto de llorar y de repente en este instante tener la más grande de las sonrisas gracias a él. Te engañas a ti misma, creas falsas ilusiones a tu alrededor, no importa que este lejos, lo importante es que lo quieres como a nadie y crees que el a ti también. Le hablas tú porque crees que le da vergüenza volver a saludar después de tanto tiempo, te habla, te dice amor, te dice te quiero cosas con las que te embobas y sigues con esa sonrisa, esa sonrisa tonta que tanto odias y te encanta a la vez. Se va, se desconecta sin decirte nada, sin despedirse, piensas que se le habrá ido el Internet, se va a conectar desde el móvil, le falla el chat y esperas con esa mísera ilusión a que se vuelva a conectar y esta vez sea él el que te hable. Pasan 2, 3, 4, 5 horas, ya estas dormida, las 5 de la mañana y tu eres la tonta que le sigues esperando despierta, sólo para que te de las buenas noches, con eso te basta, pero no, no se conecta. Al final te das por vencida, el sueño te ha ganado apagas el ordenador lo dejas en el suelo y te quedas dormida. A la mañana siguiente de despiertas, corres, encendiendo ese aparato que te ha dado tantas alegrías, pero también te ha amargado muchas veces, te conectas y ves un mensaje privado. ¡ES ÉL! Imaginas, pero en cuanto lo abres ves que es la misma persona pesada de siempre, lo odias, siempre pasa lo mismo. Últimamente has estado triste, confundida, cualquier cosa, cualquier tontería te duele. Empiezas a llorar, te vuelves a sentir fatal y esta vez, dices que ya es la última, la última vez que vas a ir detrás de su puto culo. Quieres desahogarte pero ya tienes a tus amigas tan mareadas que no les hablas nada de ello. Sufres en silencio. Lo peor es que pasa el tiempo y te sigue gustando, todos los días piensas en él, lo tienes como prioridad, y crees que él a ti también, crees que no se puede interesar en nadie más. Estás ciega. No sabes cuanto durará esto, quisieras volver atrás en el tiempo, quisieras volver al momento en el que te dijo te quiero a la cara mirándote fijamente a los ojos, pero es imposible, sólo son recuerdos. Y es ahí cuando te das cuenta de que prefieres verlo todo como si hubiera sido un sueño. Cuando te das cuenta que él es tu mundo, pero para él eres una más en el mundo, te das cuenta de que eres una opción.
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