Llevo semanas meditando, pensando en lo complicado que puede ser pronunciar dos simples palabras, y lo duras que pueden ser escucharlas. Mi mundo se reduce a ello, a dos palabras, recuerdo cuando pronuncio las dos palabras que mas deseaba escuchar de él, " te quiero", mi mundo empezó a girar rápido y sin control, me abandoné en sus brazos, dejé que fuera él el que dictara el latir de mi corazón. Poco despues fuí yo la que debió pronunciar las dos palabras mas duras, "quiero terminar", no se a quien le dolió mas, pero sentí que me perdia en esa relacion, que por mas que me gustase era tóxico para mi. Me dí cuenta en la primera discusión, en un instante lo supe pero no lo quise aceptar, mi parte racional hizo saltar todas las alarmas. Cuando vino el primer insulto ni reaccioné, se disculpó, mi corazón ganó esa vez y le perdoné, tonta de mi lo se pero asi fue. No tardó en llegar la siguiente discusión, esa vez tocaba cuestionar mi inteligencia, de nuevo las alarmas, tampoco reaccioné.. 6 meses despues mi instinto de huir, no lo pense y dije esas dos palabras, de forma inesperada. Pensé que seria mas complicado pero no lo fue, le dejé ahí, intentando asimilar el hecho de que no mandaba en mi, de que era capaz de decidir.
Me costó, mi corazón luchaba contra la idea de mi razón, creia que era algo estremista creer que podria acabar conmigo, pero comprendí que ya lo hacia, supe que si no me marchaba esa relacion terminaria cambiandome, anulandome y eso es algo que no podia permitir. Aún llora mi corazón su ausencia, aún gritan mis poros sus caricias, aún ruegan mis labios sus besos, pero ya no estoy asustada, mi mente ya lo me advierte...
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